LOS ALPES EN MOTO

Comienzo a continuación un nuevo relato de un viaje en moto, en este caso un viaje por los alpes, centrado más en en la zona de Suiza.

Salimos un viernes y regresamos al siguiente. Este viaje puede llevar una semana o lo que sería mejor, si se quiere conocer más a fondo, unos quince días.

En mi caso, ha sido un viaje gafado desde hacía tiempo. No es la primera vez que quiero conocer tierras suizas, pero por unas cosas o por otras, nunca terminaba de cuajar el viaje. Sin ir más lejos, el programa era haber ido en junio con Chester y Luis, pero por culpa de mi trabajo, me tuve que caer del viaje a última hora.

Llegó Agosto y finalmente pillé vacaciones, por lo cual tenía dos semanas libres y sin planes, el plan fue gastar una para viajar en moto y la otra para descansar. A los alpes, fuimos solos Carmen y yo.
Subiendo el Stelvio
Desde mi viaje a Marruecos, apenas había vuelto a coger la moto. Sólo un fin de semana relámpago a Logroño en la despedida de boda de César. Se notó porque estaba cansado y las kilometradas largas me costaron más de lo habitual.

El primer día llegamos a Carcasone, saliendo desde Oviedo. Hasta Francia fuimos por autopista y parte de Francia por nacional, ya que se estaba haciendo muy pesado el viaje con tanta autopista. Llegamos cansados, algo mojados de la lluvia caída, pero bien. Cenamos en el pueblo, tomamos una cervecilla y de vuelta al hotel.

El día siguiente amaneció nublado, buen clima para perdernos en la ciudad medieval gala.

El paseo por Carcasone estuvo chulo, ciudad medieval muy bien conservada que tiene al turismo como una de sus principales fuentes de ingresos.

Después de desayunar en la ciudad vieja, proseguimos nuestro viaje hacia el país helvético. Entramos a Suiza por Chamonix y Martigny.

Chamonix tenía buena pinta, pero había mucha niebla. Tenía planificado subir a ver el Mont Blanc en teleférico, pero no merecía la pena gastar los 105 que cuesta por persona, ya que arriba solo había niebla; se dejó para otra vez. Están bien unas web-cam que hay donde se compran las entradas, así no hay engaño posible y cada uno decide si sube o se queda en tierra.

Justo cuando entramos en Suiza, las nubes quedaron por el otro lado de las montañas y desde ese momento el tiempo mejoró y nos acompañó todo el viaje.

Castillo de Brig

Al final tiramos hasta Brig, un pueblín majete que encontramos de camino. El hotel eso sí, caro, como todos los que pillamos en este viaje. Cobró 120 francos más o menos.

Al día siguiente empezó la montaña rusa de puertos que pillamos. Ese día fueron Nufenenpass, sustempass, grimselpass, furkapass y probablemente algún pass que ahora no me acuerdo. Vaya montaña rusa!!





Después del empacho de puertos de montaña nos tomamos un cafetín en Andermatt y luego tiramos hasta Davos, pasando algún puerto más.

Davos es otro pueblín que tiene buena pinta. Ambiente nocturno cero, por lo que nos fuimos pronto para la cama. El hostel del lugar estaba a tope, por lo buscamos otro que terminó siendo unas habitaciones en el bajo de un edificio.

Siguiente día:

Davos – Fluela pass – Passo Stelvio – Saint Moritz – Lago di Como

Otra batida de puertos. De todo el viaje, un sitio al que hay que ir es el Passo Stelvio, puerto lento, lento, pero una pasada por su significado, por sus tornantes, por su paisaje y por su ambiente. A mi me gustó mucho.





Desde el passo Stelvio tomamos rumbo a Saint Moritz por Livigno. Italia mola mucho, después de la pulcritud de Suiza, está bien algo de caos, se agradece.

Y después llegamos a Saintz Moritz, que al parecer es un sitio de lujillo en Suiza al lado de un lago, el paisaje muy bonito la verdad.


Y desde aquí volvimos a pasar a Italia para dormir a la vera del lago di como que en esta época del año estaba hasta la bandera. Conseguimos sitio al cuarto o quinto sitio que preguntamos.


Como comentaba en Italia se está genial, la gente es mucho más abierta y divertida. Hay ambiente para tomar algo. Italia, probablemente sea un próximo destino, nos estuvo diciendo un paisano que encontramos por el camino, cual tenía que ser nuestra ruta. Quizás un próximo viaje a Túnez, tome la costa Amalfitana como nos indicaron, se verá….

Nuestro próximo destino iba a ser Bern. Entramos a Suiza por el passo San Bernardo antiguo, que está muy chulo con su carretera empedrada y un montón de coches clásicos transitando.


Es un sitio que con lluvia tiene pinta de ser una pista de patinaje, pero en seco se vuelve un paisaje muy agradable.


Desde aquí, nos fuimos a la zona de Interlaken, que para mi es lo más bonito de Suiza. En cierto modo nos recordó a los fiordos de Noruega, no en vano es un valle rodeado de montañas y un gran lago en la base del valle.




La idea era dormir en Bern. En la noche anterior, había mirado hoteles y había uno por 120 euros (el más barato). Al llegar al Ibis, resultó que justo el anterior a nosotros nos quitó la última habitación, por lo que dormir en Bern a un precio razonable, resultó imposible.

Para más inri, me olvidé la go pro en el hotel y tuve que dar la vuelta a por ella. Al llegar estaba allí justo en el mismo sitio en la que la había dejado. Nadie la tocó.


Como no podíamos dormir en Bern, cosa que me fastidió porque tenía una pinta impresionante, fuimos tirando camino de Ginebra, preguntando en los pocos pueblos que vimos. Todo lleno hasta los topes.


Finalmente conseguimos sitio en un pueblo también bastante chulo que no recuerdo su nombre, pero si su precio….


Y desde ese sitio en dos días conseguimos llegar a Asturias para asistir a la fiesta del Gochutreffen que nos prepararon Joa y Fran




Y fin del viaje. Como casi siempre, he editado un video que no se ve en los móviles por los derechos de autor y que dejo a continuación (espero que os guste).

Estoy sentado en la cama de un Hotel Campanille en las inmediaciones de Lyon. Después de un día entero bajo la lluvia, he llegado a este refugio de carretera en mitad de la noche, totalmente empapado. 

Para entrar en calor, me doy una ducha larga, muy larga; después, me preparo la cena con la última comida que me queda.

Sólo, cansado, hambriento. Mando un whatsapp a Carmen y le digo, “mira, parezco un mendigo”.

Es 4 de Agosto, llevo sólo 6 días de viaje, pero se me han hecho muy largos. Mañana haré un último esfuerzo y una última etapa de más de 1000 kilómetros para dormir en casa.

DIA 0. PREPARACIÓN DEL VIAJE

Desde hace ya varios años, parte de mis vacaciones las empleo en viajar. Generalmente he viajado en moto, salvo un año que lo hice con una furgoneta.

En el año 2015 me quedé sin vacaciones por temas laborales. Estaba nuevo en la empresa y no sabía si me iba al paro o continuaría, por lo que decidí esperar a que el tiempo marcara acontecimientos. Finalmente los acontecimientos fueron que me quedé con el trabajo, pero sin vacaciones.
En el 2016 remedié el tema vacacional, pero me fue imposible ajustarlas a un viaje en moto con alguno de mis compañeros habituales. Unos fueron a Cerdeña, otros a la Toscana y otros no viajaron.

Pocas opciones quedaron, más que hacer un viaje en solitario.

Nunca había hecho un viaje sólo, más que uno o dos días a lo sumo y tenía verdadera curiosidad de como resultaría un viaje en solitario. Se ve tanta gente viajando por países inhóspitos y lejanos, que tuve la necesidad de probarme, de saber que se siente viajando sólo.

Ahí va una crónica sincera, sin edulcorantes ni falsedades que enmascaren la verdad de mi viaje. Renuncio pues al derecho que tengo a publicar verdades a medias que den una imagen mía y de mi viaje irreal.

DIA 1. OVIEDO – PIRINEOS

Es sábado, me tomo la partida con mucha calma. Desayuno en uno de los bares del barrio despacio, tengo un viaje muy largo por delante y no hay prisa.

Marcho con la incertidumbre de ni siquiera saber a donde llegaré. Mi objetivo final es Rumanía, pero ¿llegaré?. Son más de 15 días y unos 6 ó 7 mil kilómetros los que esperan. Calma.

El tiempo en la zona norte es bueno, unos cómodos 22ºC se hacen perfectos para rodar en moto, sin embargo pasados los picos de Europa, el calor es infernal, llego a ver 44ºC en el marcador de la BMW. 

Subo el puerto del escudo y me aproximo a Pamplona por la zona de Oña. Aquí hago una parada para comer en un merendero muy majo que hay justo en la ribera contraria a la que discurre la carretera. Hay sombra, agua y poca gente. Para que pedir más. Me preparo un bocadillo de jamón con pan con tomate y vierto el contenido de un Ribera del Duero en la bota de vino. Hace mucho calor, pero en Agosto y España no se puede esperar otra cosa. Continúo.


Me acerco a los pirineos; pasando Jaca, el paisaje cambia volviéndose realmente bonito. Alguna vez ya he estado por aquí, sin embargo justo en esta zona no recuerdo muy bien. Como salí tarde de Oviedo se me está echando la noche encima. No he parado nada más que a echar gasolina, comprar, comer la comida y ya. Quiero parar a echar una foto a una montaña chula, peña algo se llamaba, pero no la hago, porque está anocheciendo y paso de parar de forma “innecesaria”.

Finalmente llego a un camping. En recepción me indican una zona libre en lo alto. Esta vez, he modificado un poco el tema de la intendencia. Se lo copié a Soba, es llevar todo lo del camping en un macuto. De esta manera está todo junto y es mucho más cómodo. Estuve tentado a pillar una bolsa amarilla fosfo tipo silvestre, pero viendo que vale más una bolsa que yoquesé, terminé reciclando una de una tienda de campaña grande. El efecto es el mismo, salvo por la estanqueidad y el postureo.


Montado el campamento, me tomo una cerveza fría en la cafetería. Estoy tentado a ir a dar una vuelta por el pueblo, pero el cansancio me puede. Finalmente me duermo escuchando cada media hora las campanadas de la iglesia.

DIA 2. PIRINEOS – ANTES DE NARBONNE
Hoy tengo previsto pasar a Andorra por la llamada ruta de los contrabandistas.

Tengo publicado la crónica del paso AQUI.

Después de lo que que me ha costado cruzar esta pista y pensando que he sido afortunado por no caer, continúo hacia Andorra la bella. Llego a eso de las 3 de la tarde. 

Estoy cansado de la ruta y el rollo comercio me está empezando a estresar. Iba a comprar un cargador para el móvil, pero entre que me cerró la tienda y que está empezando a chispear, lo dejo para otro momento. Bye, bye Andorra.

De adiós nada. Como empieza a ser tradición que siempre que vengo a Andorra, me diluvia. LLovía tanto que paro en un portal a resguardarme. No era mi idea, pero ahí mismo me preparo algo de comer.

Cuando medio para, porque realmente no paró hasta abandonar Andorra, continúo el viaje, con dirección Francia. Me como el típico atasco de la salida parcialmente, ya que al ir en moto, dejo todos los coches atrás y prosigo el viaje.

Avanzo, avanzo y avanzo. Empiezo a no ver un alma en la campiña francesa, no hay apenas alojamientos. Busco si hay camping le ferme pero en esta zona hay le ferme, pero sin camping, ciertamente tampoco paro a preguntar. Finalmente anocheciendo encuentro un  camping donde parar a descansar.

Creo que eran las 19 y por los pelos encontré al recepcionista. De mano me decía que estaba todo ocupado, pero ante mi insistencia me dejó un hueco al lado de un ciclista por la escandalosa cifra de 5€.

El ciclista resultó ser un heavy Portugués. Viajaba en solitario con una MB. Normalmente acampaba a lo salvaje como decía él (acampada libre), pero esta noche había decidido ir a un  camping debido a un accidente al pasar un río. Cruzando un canal le resbaló la rueda delantera y se fue al suelo, con las consiguientes heridas, sobretodo en la cadera.

Me dormí con la música de mi vecino. Al día siguiente, cuando me levanté ya se había marchado.

Un tío majo, tenía que haber hecho alguna foto para esta crónica. Pero ese día, sólo hice fotos del paso de los contrabandistas y no muchas.


DIA 3. CERCA DE NARBONNE – ALPE D’HUEZ

Alpe D’Huez mola, vaya pasada. Creo que en el vídeo comento que sólo por ver ese paisaje, ya merece la pena el viaje. Es cierto, un sitio muy chulo.


De donde dormí a Alpe D’Huez, hay como 500 kilómetros.


Este día lo hice rápido y por pistas. Salvo una parada en Avignon a sustituir la bombilla delantera que se fundió (me imagino de tantos botes) y un calor sofocante poco más.


Ese día llegué de día, antes subí a Alpe D´Huez y me gustó bastante. No tanto el paisaje arriba mega super pijo, sino la subida en sí misma. Me emocioné viendo familias enteras trepando esas cumbres con sus bicicletas. Me pareció increíble como esos renacuajos subían las cuestas.


Al tercer día me tocaba hotel. Elegí uno a pié de carretera en el que había unas motos en la puerta. Resultaron ser unos chavales Suizos muy majos y muy quemados. La conversación fue amena, ya que uno de ellos era nacido en Ecuador y casualidades de la vida, su madre vivía en Oviedo. Otro, cirujano de profesión, tenía novia catalana.


Me invitaron a continuar viaje con ellos, pero me dio rabia acoplarme, además que en esos momentos mi objetivo seguía intacto y continuaba siendo Rumanía.


Entre muchas cosas, me recomendaron la ruta de los alpes, que iba desde donde estábamos hasta Niza, me marcaron en un mapa (una carta en francés) los sitios clave de esa ruta.


Como según ellos, era zona de robos, terminamos candando las cuatro motos, cual trebol de la suerte. Tampoco tengo fotos con los chavales, no me acordé yo de hacer fotos para quedar bien en la crónica, la verdad.


DIA 4. RUTA DE LOS ALPES – ALPE D´HUEZ – NIZA


El día anterior quería haber dormido en Briançon en vez de cerca del Alpe D´Huez. De hecho quería haber hecho los colles de Glandon y Galibier, pero no pudo ser ya que estaba cortada la carretera a Briançon por obras.


No pasaba nada, iba a dar un rodeo dirección Torbole (ya en Italia) pasando por otro puerto. Eran algo más de kilómetros pero se podía hacer.

Antes de marchar estuve hablando con unos Españoles que me invitaron a continuar viaje con ellos. A estos les vi al contrario que a los Suizos muy tranquilos. Yo tenía prisa y me puse en marcha enseguida.

Mala suerte, por el puerto que iba a pasar tampoco podía, ya que había una prueba ciclista. No esperé y me empecé a mover casi sin querer hacia el sur.


Casi sin darme cuenta empecé a ver carteles marrones de “ruta de los alpes” y a tomarlos. Sube puerto, baja puerto. Estoy camino al sur.


Como día de moto, me pareció espectacular. No tenía nadie a quien esperar y iba a mi ritmo. Ni a fuego ni despacio. Los paisajes preciosos. Grata sorpresa ver una especie de paisaje mediterráneo entre cumbres altísimas. Fotos:




Las paradas se hacen pesadas. Suelo aprovechar merenderos de pie de carretera, a veces pico algo, suelo beber bastante agua. A veces me cocino algo frío. No hablo con nadie.


Me hago la bonette, que debe ser la carretera más alta de Europa. Arriba el paisaje lunar mola. Hay una linea en la que deja de haber vegetación.


Pienso que tan alto igual me da un vahído, pero que va. No me da nada. Supongo que hay que estar más alto.




El único contacto con el mundo fue una pareja de guapos que se habían perdido. Iban con una bmw ST en bermudas y estaban a unos 100 kilómetros de su casa. El tío iba al revés y paró a ver mi mapa. Salvaron porque tuvieron que rehacer el camino de donde venían.


Finalmente yo me quedo en un camping que encontré por el camino. Busqué hotel, pero se notaba la cercanía a Niza, porque un hotel en un pueblo de nada, costaba sobre 100 euros la noche.


Ese día monto mi tienda en cero coma entre franceses. Me tomo una cerveza sólo en el bar del camping y me pongo al día gracias a internet.


Estos camping pequeños suelen ser familiares y muy tranquilos. Según anochece está todo el mundo durmiendo. Yo con el cansancio de moto que llevaba igual que los oriunos.


DIA 5. CERCA DE NIZA – CERCA DE BRIANÇON


Este día, fue el día que decidí abortar mi viaje a Rumanía.


Empecé con la dirección puesta en Di Garda, pero con la cabeza puesta en Oviedo.


Mientras que estoy encima de la moto, bien. Pero cuando paro es un coñazo. Es tan aburrido que no paro ni al café, ni a comer. Voy auto suficiente de área de descanso a área de descanso y de puerto en puerto.


Crucé varios puertos chulísimos de los bajos alpes y pasé a Italia. Italia es mucho más divertido, es más conocido además que la barrera idiomática desaparece totalmente.


En un pueblo de nombre Demonte paro a echar una latina de coca cola y me cabreo porque me tengo que poner a currar para la empresa, ya que mis compañeras de BCN son incapaces a hacer nada sino se lo manda un superior. Manda huevos. Les doy las gracias por la ayuda y echo un rato colgado del PC.


Aquí tomo la decisión de dar la vuelta. Llevo cinco días de viaje y tengo la sensación de estar tirando a la basura mis días de vacaciones. No puedo decir que me lo esté pasando mal, pero si puedo decir que no me lo estoy pasando bien.


Mientras que vas en moto no hay ningún problema, pero el no poder compartir con nadie lo que ves, que las conversaciones (cuando se producen) sean tan superficiales, que nadie se queje porque necesita descansar, fumar, comer, beber, … pesan demasiado. 


A mi me pesan demasiado. No por ello digo que otra persona no se lo pase pipa en un viaje en moto en solitario. Pero yo si digo que de todas las maneras que he viajado en moto me parece la peor. Mil veces prefiero viajar en pareja, con un amigo, en grupo grande o pequeño que hacerlo sólo. 


Esa es mi experiencia, la mía sola. 


Unas fotos:


Cerca de Briançon, me quedo en un camping municipal que fue el mejor de todo el viaje y allí me termino mi bota de vino degustando un entrecot a la plancha.

DIA 6. CERCA DE BRIANÇON – LYON


Como no había excesiva distancia, decidí hacer algún puerto más y hacer un lago que marcaba la michelín en verde.


No recuerdo muy bien como fue, pero este día hice los dos San Bernardos, entré de nuevo en Italia y en Suiza.


En un merendero de Italia, me quedo hablando con los paisanos del pueblo que me decían que era el único sitio con sombra de la zona y que todos acababan parando allí. Es un área de descanso que está en la subida al Gran San Bernardo. Y tenían razón porque se empezó a petar de viejos del lugar. 


Me hice ambos puertos, pasé a Suiza y entré a Francia por una zona de un lago. Suiza lo tenía fresco, había zonas que me acordaba del viaje del 2014 con la pan.

El lago tenía buena pinta, pero estaba muy petado de gente. Además una nube se está empezando a formar en el cielo.


No paro, no tengo ganas ni de poner el forro de lluvia a la chaqueta, me digo que no lloverá.

Pero llovió, vaya si llovió. Además llovió mucho. He dicho que llovió?


Estoy sentado en la cama de un Hotel Campanille en las inmediaciones de Lyon. Después de un día entero bajo la lluvia, he llegado a este refugio de carretera en mitad de la noche, totalmente empapado. 

Para entrar en calor, me doy una ducha larga, muy larga; después, me preparo la cena con la última comida que me queda.

Sólo, cansado, hambriento. Mando un whatsapp a Carmen y le digo, “mira, parezco un mendigo”.

Es 4 de Agosto, llevo sólo 6 días de viaje, pero se me han hecho muy largos. Mañana haré un último esfuerzo y una última etapa de más de 1000 kilómetros para dormir en casa.



DIA 7. LYON – OVIEDO


No salí especialmente pronto ese día del hotel. Yo diría que marché a las 10 de la mañana y tras 1200 kilómetros de autopista llegué a Oviedo.


El resto de mis vacaciones fueron geniales. Me alegré de haber regresado.


Ya tenemos un viaje preparado unos amigos y yo a Rumanía. En el año 2.017 va a ser nuestro viaje. Espero que salga un poco mejor que este. 🙂




V´ssssssssssss


Por último cuelgo el vídeo del viaje:


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